La investigación contra Ikon Midstream coloca a Sonora y a empresas con operaciones en México en el centro de una presunta red internacional de contrabando de hidrocarburos
Álvaro Aragón Ayala
La investigación abierta en Estados Unidos y México contra la empresa texana Ikon Midstream no solo expone posibles operaciones de contrabando de combustibles vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sino que coloca al puerto de Guaymas, Sonora, y a compañías con presencia operativa en territorio mexicano en el centro de una compleja red internacional de importación, almacenamiento y distribución de hidrocarburos.
Documentos revisados por Reuters revelan que cargamentos marítimos de diésel y nafta enviados desde Estados Unidos y Canadá habrían ingresado a México utilizando declaraciones aduanales presuntamente falsas, donde el combustible era reportado como “lubricante” para evitar el pago de impuestos especiales aplicables a hidrocarburos importados.
Uno de los puntos clave de la investigación es el buque tanque Torm Agnes, cuyo cargamento habría sido descargado en los puertos mexicanos de Ensenada y Guaymas, utilizando infraestructura logística y empresas transportistas bajo sospecha de tener vínculos con el CJNG.
GUAYMAS: PUNTO ESTRATÉGICO DEL COMBUSTIBLE
La aparición del puerto de Guaymas dentro de las investigaciones es relevante. El puerto sonorense se ha convertido en los últimos años en una plataforma estratégica para el movimiento de combustibles, minerales y mercancías hacia el norte del país y la frontera con Estados Unidos.
Su posición geográfica permite conectar rutas marítimas internacionales con corredores terrestres hacia Sonora, Chihuahua, Sinaloa y Baja California, convirtiéndolo en un punto altamente atractivo tanto para operaciones comerciales legítimas como para esquemas de evasión fiscal y tráfico ilegal de hidrocarburos.
De acuerdo con la información revelada, el cargamento del Torm Agnes fue declarado nuevamente en Guaymas como “lubricante”, a pesar de que, según documentos marítimos y declaraciones previas de operadores involucrados, realmente transportaba diésel y nafta. Reuters calculó que esta maniobra habría permitido evitar aproximadamente siete millones de dólares en impuestos mexicanos.
EMPRESAS CON OPERACIONES EN MÉXICO, BAJO EL RADAR
Aunque la empresa estadounidense Ikon Midstream ha negado cualquier vínculo con actividades criminales, las investigaciones mexicanas y estadounidenses apuntan a una red de compañías importadoras, distribuidoras y transportistas con operaciones dentro de México.
La compañía texana aparece en documentos de seguridad mexicanos como una de las “piezas centrales” de un esquema presuntamente relacionado con el CJNG. La Fiscalía General de la República mantiene abierta una investigación basada en testimonios, vigilancia y documentación financiera y aduanal.
Entre las empresas mencionadas se encuentran Intanza y Azteca Cone, firmas mexicanas sin presencia pública visible, sin sitios web conocidos ni infraestructura comercial identificable, pero que habrían recibido o participado en operaciones relacionadas con cargamentos de combustibles enviados desde Estados Unidos.
La investigación también salpica indirectamente a compañías internacionales del sector energético. Reuters documentó que parte del combustible comercializado por Ikon Midstream provenía de Imperial Oil, empresa canadiense controlada mayoritariamente por Exxon Mobil.
Aunque no existe señalamiento público contra Imperial Oil o Exxon Mobil por actividades ilícitas, el caso revela cómo combustibles provenientes de grandes corporaciones energéticas pueden terminar dentro de cadenas de distribución opacas una vez que ingresan a intermediarios comerciales y operadores logísticos en México.
LA RUTA DEL “HUACHICOL FISCAL”
Las autoridades estadounidenses consideran actualmente al contrabando de combustibles y al robo de hidrocarburos como la segunda fuente de ingresos más importante para los cárteles mexicanos, solo detrás del narcotráfico. El esquema investigado consiste en importar diésel, gasolina o nafta bajo etiquetas falsas de “lubricantes”, productos que no pagan el mismo nivel de impuestos en México.
Cuando tanto los documentos de exportación en Estados Unidos como las declaraciones aduanales mexicanas coinciden en clasificar el cargamento como lubricante, detectar el fraude se vuelve extremadamente complicado para las autoridades fiscales y aduaneras de ambos países.
La investigación también revela el grado de sofisticación financiera y logística alcanzado por estas redes, capaces de operar simultáneamente con navieras internacionales, terminales portuarias, agentes aduanales, transportistas terrestres y empresas fachada.
INVESTIGACIÓN BINACIONAL
El pasado 14 de abril, agentes de Homeland Security Investigations (HSI) realizaron un cateo criminal en las oficinas de Ikon Midstream en Houston, Texas, dentro de una investigación federal sobre posibles actividades ilícitas relacionadas con exportaciones de combustibles hacia México.
La empresa ha sostenido públicamente que no existe evidencia documental que la vincule con el CJNG y aseguró que cualquier error en declaraciones aduanales fue de carácter “administrativo”.
Sin embargo, la dimensión binacional del caso confirma que el tráfico ilegal de combustibles dejó de ser únicamente un problema de robo de ductos en México para convertirse en una operación transnacional donde participan empresas comercializadoras, redes logísticas, puertos estratégicos y estructuras financieras capaces de mover millones de dólares entre ambos países.
Y en esa ruta, Guaymas aparece ahora como uno de los puntos más sensibles del mapa energético y criminal bajo observación de autoridades mexicanas y estadounidenses.