Álvaro Aragón Ayala..
Desde el interior de una prisión estatal de California, Estados Unidos, un líder de la llamada Mafia Mexicana dirigía secuestros, golpizas, extorsiones, tráfico de drogas y operaciones clandestinas de apuestas mediante teléfonos celulares de contrabando.
La acusación federal revela que, entre junio de 2024 y abril de 2026, las órdenes criminales salían directamente desde una celda penitenciaria hacia las calles del sur de California, donde pandilleros ejecutaban ataques y controlaban negocios ilegales bajo amenazas y violencia.
Agentes del FBI, junto con corporaciones federales y policías locales, realizaron cateos y arrestos simultáneos en cerca de 30 puntos del condado de Orange y otras zonas del sur de California, desmantelando una estructura criminal que, según fiscales estadounidenses, operaba como un verdadero “centro de mando” desde prisión.
En total, 43 personas fueron acusadas formalmente, incluyendo integrantes que ya se encontraban encarcelados. Las imputaciones incluyen asesinato, secuestro, extorsión, narcotráfico y operación de centros ilegales de apuestas. Las autoridades decomisaron 54 kilos de metanfetamina, más de cuatro kilos de fentanilo, 25 armas de fuego y más de 30 mil dólares en efectivo.
“Lo que estamos sacando de las calles es extremadamente peligroso. Estos sujetos no tienen ningún respeto por la vida humana. Solo les interesa ganar dinero”, declaró Bill Essayli, primer asistente del fiscal federal de Estados Unidos.
De acuerdo con la acusación, la organización utilizaba plazas comerciales y viviendas privadas para instalar negocios clandestinos de apuestas, cobrando cuotas de protección y usando violencia para mantener el control territorial.
La estructura criminal también es investigada por un homicidio ocurrido en un motel de Anaheim presuntamente controlado por pandillas. El entorno del hotel se ha convertido en una zona de alto peligro.
La Mafia Mexicana nació en la década de 1950 dentro de un centro juvenil de detención en California, pero evolucionó hasta convertirse en una organización criminal con influencia dentro y fuera del sistema penitenciario estadounidense, controlando tráfico de drogas, extorsiones y redes criminales desde las cárceles.
Los detenidos comenzarán a comparecer ante tribunales federales en Los Ángeles y Orange County mientras avanzan las investigaciones sobre la red operada desde prisión.