Colapsa el IPN: aulas en ruinas, edificios Inutilizables y maestros con salarios de miseria

Alvaro Aragón Ayala.
(Especial/Ciudad de México)

Líderes de la Sección 60 del SNTE advierten que el Instituto Politécnico Nacional enfrenta una crisis estructural sin precedentes: escuelas dañadas desde 2017 siguen fuera de servicio, estudiantes toman clases en «gallineros» de lámina y miles de docentes sobreviven con pagos inferiores a los de un maestro de secundaria.

Mientras miles de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional toman clases en aulas prefabricadas que los propios maestros describen como «hornos» y «gallineros», decenas de edificios permanecen deteriorados o inutilizables desde los daños provocados por el sismo de 2017. A la par, miles de profesores enfrentan condiciones salariales precarias que, según la dirigencia sindical, colocan a la principal institución tecnológica del país en una situación crítica.


La Sección 60 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que representa a más de 16 mil docentes del IPN, lanzó una advertencia contundente: el Politécnico «ya no aguanta más» y atraviesa una crisis presupuestal que amenaza tanto la calidad educativa como la estabilidad laboral de su planta académica.

En conferencia de prensa, el secretario general de la organización sindical, Carlos Gómez Rodríguez, demandó la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para incrementar los recursos destinados a la institución y atender lo que calificó como el problema de fondo: la insuficiencia presupuestal.


Los dirigentes sindicales sostuvieron que el deterioro físico del IPN es una de las expresiones más visibles de la crisis. Denunciaron que en Zacatenco, el Casco de Santo Tomás y otras unidades académicas existen instalaciones severamente afectadas, algunas de las cuales permanecen fuera de operación desde hace casi una década.


«Hay escuelas que desde el terremoto se derrumbaron o quedaron con edificios inutilizables y hasta la fecha siguen sin recuperarse. Los alumnos reciben clases en estructuras provisionales de lámina que durante las temporadas de calor se convierten en verdaderos hornos», señalaron.


La dirigencia agregó que, lejos de resolverse, el problema se ha profundizado al grado de que nuevas carreras han sido habilitadas en estas instalaciones temporales, evidenciando la falta de infraestructura para responder al crecimiento de la matrícula.


A la crisis de infraestructura se suma la situación laboral de los profesores. De acuerdo con la Sección 60, apenas el 20 por ciento de los docentes cuenta con plazas de tiempo completo, mientras que cerca de la mitad trabaja bajo el esquema de hora-semana-mes.


Bajo estas condiciones, denunciaron, numerosos académicos perciben poco más de cien pesos por hora impartida, una remuneración inferior a la que recibe un maestro de educación secundaria, cuyo pago supera los 150 pesos por hora.


Los representantes sindicales señalaron que durante la última década el Politécnico ha ampliado significativamente su cobertura educativa mediante la creación de diez nuevas unidades académicas y centros de investigación, pero sin que ello haya sido acompañado por un crecimiento proporcional de recursos humanos y financieros.


Según sus estimaciones, la institución enfrenta actualmente un déficit superior a tres mil plazas académicas y requiere regularizar más de 65 mil horas de interinato para garantizar un adecuado proceso de enseñanza-aprendizaje.


La presión presupuestal podría incrementarse aún más este año con la incorporación prevista de 30 mil nuevos estudiantes.
Como referencia de la desigualdad en la asignación de recursos, los dirigentes compararon al IPN con la Universidad Nacional Autónoma de México. Mientras la UNAM atiende a aproximadamente 380 mil alumnos con un presupuesto cercano a los 59 mil 888 millones de pesos, el Politécnico opera con 22 mil 400 millones para atender a más de 212 mil estudiantes.


De acuerdo con sus cálculos, el gasto mensual por estudiante en la UNAM ronda los 13 mil 131 pesos, mientras que en el IPN apenas alcanza los 8 mil 805 pesos. Esa diferencia, afirmaron, termina reflejándose en grupos más numerosos, sobrecarga académica para los profesores, rezago en infraestructura y limitaciones para sostener el crecimiento institucional.


Para la Sección 60 del SNTE, el panorama es claro: sin una inyección extraordinaria de recursos y sin una estrategia de rescate integral, el Instituto Politécnico Nacional corre el riesgo de profundizar una crisis que ya se manifiesta en aulas deterioradas, edificios abandonados y una planta docente que, pese a sostener el funcionamiento de la institución, trabaja bajo condiciones cada vez más precarias.

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