Merary Villegas: la pieza estratégica en el proceso interno de Morena Sinaloa

Álvaro Aragón Ayala

Mientras el proceso interno de Morena en Sinaloa concentra la atención mediática en trece aspirantes que buscan encabezar la Coordinación de la Defensa de la Transformación, existe una figura cuya influencia rebasa la lógica de esa posición, de las postulaciones y las candidaturas. Se trata de la diputada federal Merary Villegas Sánchez, cuyo peso político, de acuerdo con distintos análisis y lecturas internas del movimiento, no se encuentra en la competencia inmediata, sino en su capacidad de incidir en la construcción de los acuerdos que terminarán definiéndose en los niveles superiores de conducción de Morena.


Los análisis sobre la correlación de fuerzas dentro de Morena describen a Merary Villegas como un activo político cuya importancia depende de su ubicación dentro del andamiaje de gobernabilidad del movimiento. En los procesos de decisión de Morena existen dos planos claramente diferenciados. Uno corresponde a quienes compiten por posiciones de dirección o representación. El otro pertenece a quienes poseen capacidad para construir consensos, ordenar corrientes internas y aportar certidumbre política a la conducción nacional. Diversas lecturas sobre la dinámica partidista ubican a Merary Villegas dentro de este segundo nivel.


De acuerdo con una radiografía interna del partido, la diputada federal representa el liderazgo más consolidado de la corriente femenil de Morena en Sinaloa, un segmento que durante los últimos años ha adquirido un peso creciente dentro de la estructura partidista como resultado de la política nacional de fortalecimiento de los liderazgos de mujeres impulsada desde la Cuarta Transformación. La posición de Merary es clave dado que la conducción nacional de Morena ha privilegiado históricamente un criterio adicional: la capacidad del liderazgo que resulte para mantener cohesionadas las distintas expresiones del movimiento, evitar fracturas territoriales y preservar la estabilidad política en entidades consideradas estratégicas.


EL ADN DE MERARY VILLEGAS


Entre 2011 y 2014, cuando construir Morena implicaba recorrer colonias, integrar comités y convencer ciudadanos sin la expectativa inmediata de ocupar cargos públicos, Merary Villegas formó parte del grupo inicial de promotores que levantó la estructura política del movimiento en Sinaloa. Aquella etapa, marcada por la resistencia frente al dominio político del PRI y del PAN, terminó convirtiéndose en el cimiento organizativo sobre el que años después se edificó el triunfo electoral del partido guinda.


Fue la primera diputada local de Morena en el Congreso del Estado de Sinaloa (2016-2018), posteriormente fue electa en dos ocasiones como diputada federal por mayoría relativa en el Distrito 7 de Culiacán y, más adelante, se convirtió en la primera presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena elegida por unanimidad, encabezando la dirigencia entre 2022 y 2025. En la Cámara de Diputados ha mantenido una presencia constante en los debates nacionales de mayor impacto, particularmente en temas relacionados con seguridad pública, programas sociales, fortalecimiento del Estado y combate a la evasión fiscal.


Sin embargo, diversos análisis coinciden en que su principal activo político no se encuentra únicamente en la tribuna legislativa. Su verdadera fortaleza radica en la red de relaciones políticas construida durante los últimos años con la dirigencia nacional de Morena y con diversos actores que participan en la conducción estratégica del movimiento.


Fuentes políticas consultadas y distintas lecturas internas ubican a Merary Villegas como uno de los cuadros femeninos de mayor interlocución con la conducción nacional del partido y con figuras relevantes del gobierno federal. Esa capacidad de comunicación política le permite formar parte de los circuitos donde se procesan diagnósticos, equilibrios y decisiones que posteriormente repercuten en los estados.


En un momento en que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha colocado el liderazgo de las mujeres como uno de los ejes centrales de la nueva etapa de la Cuarta Transformación, distintos análisis ubican a Merary Villegas como una de las expresiones más consolidadas de ese relevo generacional dentro de Morena en Sinaloa. Su interlocución política con personajes que toman decisiones explica por qué su opinión es considerada en procesos internos donde la cohesión partidista resulta determinante.


LA FUERZA DE LA CORRIENTE FEMENIL


Existe otro elemento que explica su relevancia. De acuerdo con diversas radiografías internas del partido, la corriente de mujeres de Morena representa hoy uno de los bloques de mayor cohesión política y capacidad de movilización en Sinaloa. Dentro de esa estructura, Merary Villegas aparece identificada como su principal referente político y organizativo.


La consolidación del liderazgo femenil constituye uno de los factores que la dirigencia nacional observa con especial atención en los procesos internos, particularmente bajo una conducción política que ha colocado la participación de las mujeres como prioridad estratégica del movimiento. En consecuencia, el liderazgo que ejerce Merary Villegas dentro de ese segmento la convierte en una de las voces con capacidad para influir en los consensos que eventualmente deberán construirse.


En un escenario donde varias mujeres participan en la disputa por espacios de conducción, los análisis internos coinciden en que la estructura política articulada alrededor de Merary constituye uno de los factores que inevitablemente será considerado en la definición final. El grupo político que encabeza representa, para numerosos cuadros históricos del movimiento, un punto de equilibrio entre la expansión electoral y la preservación de la identidad ideológica que dio origen al partido.


En consecuencia, su influencia y peso específico radican en otro espacio del tablero. Los procesos internos concluyen con una votación; las decisiones estratégicas culminan cuando el centro político logra construir gobernabilidad. Y en esa etapa, la capacidad de articular consensos, contener tensiones, representar sectores y ofrecer estabilidad adquieren un valor político superior al de cualquier candidatura.


Bajo esa lectura, Merary Villegas no aparece únicamente como una dirigente histórica de Morena en Sinaloa. Los análisis la colocan como uno de los personajes políticos que pueden contribuir a ordenar la correlación de fuerzas cuando la Palacio Nacional procese la decisión sobre la candidatura definitiva de Morena para Sinaloa.

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