Karina Suárez.
El acuerdo involucra al sector privado y prioriza el grano de los productores locales por encima de las importaciones
En medio de un puñado de protestas callejeras y amagos de bloqueos en el Mundial de Fútbol, a iniciar el 11 de junio, el Gobierno de México cerró un anhelado acuerdo de producción y comercialización con los agricultores de maíz blanco. El pacto firmado este miércoles en Palacio Nacional garantiza que se privilegiarán las cosechas de los productores locales por encima de las importaciones. Se han prometido además contratos anticipados del grano, sin intermediarios y a precios justos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que con esta batería de compromisos se busca fortalecer la producción del maíz nativo. “Es un acuerdo muy bueno y voluntario para garantizar la soberanía alimentaria y que los productores vivan bien”, declaró.
La mandataria reconoció que los productores de maíz del país atraviesan una tormenta perfecta. Por una parte, enfrentan el encarecimiento de algunos insumos básicos como los energéticos y fertilizantes y, por otro lado, deben hacer frente a la caída de los precios del grano en los mercados internacionales, lo que ha llevado a muchas empresas a llenar sus inventarios con importaciones. Frente a la crisis, añadió, el Gobierno puso en marcha un plan emergente en el que desembolsó unos 5.000 millones de pesos. Con esta nueva estrategia se implementará un esquema de compras anticipadas del maíz y descuentos en fertilizantes, semillas y plaguicidas.
La secretaria de Agricultura, Columba López, detalló que más de 80 empresas formarán parte de los esquemas de planeación para promover una comercialización ordenada. “En el acuerdo participarán las principales harineras, comercializadores nixtamalizadores y algunas de las industrias pecuarias que representan más del 80% de la comercialización formal del maíz blanco”, indicó. Fueron involucrados en el pacto 61.000 productores, principalmente de los estados de Guanajuato, Michoacán, Sinaloa, Querétaro, Jalisco, Tlaxcala y Campeche.
El acuerdo abarca 705.000 hectáreas de cosechas y unos siete millones de toneladas de maíz. El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamadora, aseguró que, frente a la cuesta arriba que supone la volatilidad de los precios internacionales y las sequías continuas, era necesario fortalecer al campo mexicano. “Nuestra meta final es brindar estabilidad a los productores como parte de una visión integral para darles certidumbre en sus cultivos, también se busca fortalecer la producción de la tortilla”, zanjó.
En este mismo foro, Altagracia Gómez Sierra, el enlace entre el Gobierno de Sheinbaum y presidenta del Consejo de Administración de Grupo Minsa —una de las principales harineras del país— detalló que los productores agroquímicos y fertilizantes ofrecerán los insumos con descuentos del 13%, pese al encarecimiento global por encima del 50%. “En México, un 92% de los mexicanos comemos tortillas y nos gusta consumir maíz, de una u otra forma, y todos tenemos el deber de solucionar las grandes problemáticas cuando hay tiempos difíciles y sabemos que han sido tiempos difíciles para los productores”, afirmó frente a una docena de productores.
Horas antes de la firma del acuerdo en Palacio Nacional, se registraron una serie de protestas de agricultores en distintos puntos del país para exigir más garantías por parte del Gobierno. El líder de los Campesinos Unidos de Sinaloa, Baltazar Valdez, amagó con bloquear los partidos del Mundial de Fútbol que se celebrarán en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey si no se sacan los granos básicos del TMEC. “Si no se modifica la política de importaciones, tienen que excluir los granos básicos del Tratado de Libre Comercio, porque eso no permite que el Gobierno regule las importaciones”, indicó.
En la antesala de la celebración del Mundial de Fútbol 2026, el sector agrícola y transportista ha intensificado el pulso contra el Gobierno en las calles. A inicios del año, los productores agrícolas y transportistas bloquearon carreteras y casetas para exigir precios de garantía en sus cosechas, un freno a las importaciones de granos básicos y mayor seguridad en los trayectos.
El País