“Me estoy quemando por dentro”; relatan agonía de Catalina, víctima de los sueros vitaminados

Sanjuana Martínez.

Fue un golpe de calor inmediato. Catalina Figueroa Casillas de 40 años, sintió fuego en su cuerpo a medida que iba recibiendo por vía intravenosa el supuesto suero vitaminado que ha causado la muerte de ocho personas: “Me arde todo. Siento que me estoy quemando por dentro”, dijo.

Eran las 12 de la noche del pasado 30 de marzo. Una enfermera del equipo médico del doctor Jesús Maximiano Verduzco Soto de 65 años, con cédula profesional 14446227 y registro sanitario ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), acudió a su casa en Hermosillo, Sonora, a aplicárselo e ignoraron la reacción inmediata que sufrió.

Catalina empezó a vomitar y con diarrea; además, sufrió una súbita bajada de presión. Se fue descompensando muy rápido. La Cruz Roja no tenía unidades. Y su hermano Diego le llamó a la enfermera, quien regresó con el médico Verduzco Soto y se dieron cuenta de que la mujer tenía dificultad para respirar.

“El doctor le suministró otro suero. Le inyectó una sustancia a éste para levantar la presión, aunque nunca nos dijo qué era. Pensamos que mejoraba. Y antes de irse, dijo que le diéramos paracetamol o si empeoraba la trasladáramos a urgencias”.

A los 20 minutos, Catalina fue empeorando considerablemente: “Decía que le hervía todo por dentro, que le quemaba. Yo le decía ‘aguanta’. Y ella insistía que le quemaba por dentro, me dijo ‘que por favor ya la llevara al hospital’”.

Fue entonces cuando Diego decide ir al nuevo Hospital General de Especialidades: “Mi hermana era muy sana. Murió por el suero, pero también por negligencia médica. En el hospital no supieron cómo tratarla. Le inyectaron ketorolaco, le dieron paracetamol. Y la regresaron a la casa”.

Pasó media hora y Catalina seguía empeorando. “Me voy a morir”, le dijo a su hermano suplicándole que la volviera a llevar al hospital. Eran las tres y media de la mañana y la atendió el mismo médico de unas horas antes.

Diego le dijo: “Ayúdala. La vida de mi hermana está en tus manos. Si tú no sabes qué es lo que tiene, háblale a la gente indicada. Mi hermana dice que se está quemando por dentro. Hubo mucha negligencia del hospital. Me decían que era dengue o Rickettsia. Y les decía que no, que mi hermana tenía algo más grave”.

Cuenta que fue hasta el cambio de turno por la mañana, cuando finalmente la trasladaron en camilla y le pusieron suero: “Duró 12 horas ahí sentada, ya estaba pálida y después la pasaron a urgencias. Mi hermana estuvo 24 horas quemándose por dentro. Nadie hizo nada, ni siquiera la pasaron a urgencias inmediatamente, hasta las siete y media u ocho de la mañana que llegó el otro turno. No estaban preparados”.

Añade: “Luego, la pasaron a terapia intensiva. Muy mal todo, se iba inflamando cada vez más. Siempre estuvo consciente, hasta el último aliento de su vida. Repetía que estaba quemando por dentro. Sobrevivió tres noches. En la autopsia nos dijeron que su hígado y riñones estaban negros, quemados, como si hubiera tenido cáncer. El suero fue una sustancia letal”.

Muestras a Cofepris

La llamada “sueroterapia” o la vitamin drip está popularizada en Hollywood como un tratamiento detox o de belleza. Diego dice que en Sonora era cada vez más común ver estos tratamientos, por lo que decidieron también aplicárselo a sus padres. La mamá recibió dos dosis y su papá tres, sin mayor complicación: “Gracias a Dios mis padres están bien. Las dosis que a ellos les aplicaron fueron antes. Todo indica que la dosis de mi hermana venía mala, contaminada”.

Entre los ocho fallecidos se encuentra Lucero del Carmen Luna Ramírez de 19 años y Zaid Alberto Castro Lagarda de 22 años, quien buscó recibir el suero para aliviar una resaca, pero murió dos días después por una falla orgánica múltiple.

También fallecieron el padre e hijo, Jesús Héctor Almeida Flores y Sebastián Almeida Cáñez. Otra víctima fue Dinora Ontiveros y el resto no han sido identificados.

El secretario de Salud, David Kershenobich, consideró que seguramente existió un contaminante bacteriano en los sueros porque las víctimas mostraron cifras de glóbulos blancos muy altos y una coagulación intravascular que se asocia a sepsis.

Dijo que se recogieron las muestras para que Cofepris investigue y lamentó que exista el consumo de suero: “Es una práctica que existe desafortunadamente en muchos sitios”. Invitó a la población a que acuda a sitios que tengan registro sanitario en forma y dijo desconocer si el médico responsable que cuenta con orden de aprehensión, está prófugo.

Sin embargo, Diego dice que la clínica que después de las muertes de los pacientes fue clausurada, contaba con los permisos en forma y que operaba desde hace años.

“Ya no queremos respuestas que no corresponden, queremos que las autoridades digan la verdad. No he visto que hagan su trabajo, dicen que ya detuvieron al doctor Verduzco, pero no sabemos. Están ocultando muchas cosas, hay muchos intereses de por medio. No sólo el doctor es el culpable. Hay mucha más gente involucrada, incluidas dependencias del gobierno.”

Coctel letal

Existen clínicas en todo el país que ofrecen sueroterapia, supuestamente para fortalecer el sistema inmunológico, desintoxicar el organismo o combatir el envejecimiento. Y las autoridades de Sonora han declarado que el médico ofrecía no sólo tratamientos intravenosos, sino que preparaba las mezclas y aplicaba los sueros a los pacientes en procedimientos estéticos y terapias alternativas.

Los pacientes eran atendidos de molestias en general como cansancio, resaca o falta de energía. Diego dice que su papá padece parkinson y buscaban un placebo: “A mi papá se le desinflamó su pierna y recibió una tercera dosis. Mi mamá se aplicó la segunda también, pero anda muy asustada porque se le inflamó su pie izquierdo”.

El coctel que ofrecía el doctor Verduzco supuestamente contenía vitaminas B y C, con electrolitos y magnesio y otras cosas; sin embargo, según el secretario Kershenobich también incluía “células madre”, algo que ha disparado las alertas sobre una práctica médica fraudulenta.

Según los expertos, este tipo de sueros vitaminados no garantizan grandes beneficios y sí pueden provocar reacciones negativas como trombosis, flebitis o embolia; también reacciones alérgicas, infecciones o consecuencias graves como un choque séptico.

“Tenemos las pruebas, los sueros donde está el veneno, cómo comprobar lo que los dañó. El doctor hacía los cocteles. ¿Dónde compraba los componentes? ¿Por qué permitían que actuara? ¿Quién los regulaba? ¿Quién le daba seguimiento a sus licencias? Queremos respuestas. Que se haga justicia. No es solamente echarle la culpa al doctor, hay muchos involucrados. Queremos respuestas”, dice Diego.

Demandas penales

Diego explica que el sector salud falló en Hermosillo. Los diagnósticos equivocados en los casos de las personas fallecidas fueron Rickettsia o dengue hemorrágico. Y ya suman siete denuncias penales: “Ya interpusimos las denuncias penales. Tenemos abogados para cada caso. Aquí hubo negligencia, también homicidio culposo y doloso”.

Destaca que en la homeopatía usan arsénico, un elemento a tomar en cuenta: “Ellos usan microdosis de arsénico. No es sólo una vitamina ni una bacteria como ellos dicen, no quieren decir qué provocó la muerte de ocho personas. ¿Qué están ocultando? No están diciendo la verdad. Si se equivocaron en la cantidad de arsénico en el suero, eso fue letal”.

Añade: “Queremos justicia. Exigimos que el gobierno aclare la situación, que digan la verdad, que los culpables respondan. Hubo de todo: hay culpables aún desconocidos. Se pudieron salvar muchas vidas”.

Afirma que la secretaria de Salud de Sonora no entrega los expedientes médicos porque dice que seguramente “ocultan algo”.

“Quieren maquillar las cosas. Dicen que está prófugo el doctor, pero yo creo que no, creo que las autoridades lo tienen guardado. Es una burla que a estas alturas no den respuestas”.

Más posibles casos

El fiscal de Sonora, Gustavo Salas Chávez, reconoció que el medico responsable se encuentra “plenamente identificado” y es buscado por los delitos de mala praxis médica, homicidio culposo y otras responsabilidades técnicas derivadas de su actividad profesional.

Además de la alerta internacional de búsqueda para evitar que se de a la fuga, la fiscalía realizó tres cateos. Según las investigaciones, el costo de la sueroterapia era de mil 600 pesos y más, particularmente, para “curar la resaca” después de una noche de fiesta o para dar un “impulso de energía” en la vida cotidiana.

Las imágenes difundidas de la clínica ahora clausurada muestran a una decena de personas sentadas en sillones recibiendo el suero: “Sabemos que el suero también lo vendían en Estados Unidos. El doctor mandaba sueros para allá. Si sale una víctima allá, esto aumentará las consecuencias y se va a salir de control. Como persona afectada siento que no hay respuestas en Sonora. Necesitamos que intervenga la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Salud a nivel federal. ¿Qué esperan? Esto puede estar pasando en otros estados del país. ¿Quieren más víctimas para voltear a ver la gravedad de esto?”.

La Jornada

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