Tráfico de armas de Arizona alimenta la violencia del narco en México, revela The Guardian

Itzallana López Castillo.

El estado desplazó a Texas como principal fuente de armas traficadas al sur de la frontera mientras el conflicto en Sinaloa deja ya 5,000 muertos o desaparecidos

La guerra interna del Cártel de Sinaloa lleva más de año y medio sin señales de agotarse, y una parte importante de su combustible llega desde el norte: específicamente desde Arizona, que según datos recientes se ha convertido en la principal fuente de armas confiscadas en México vinculadas a compras recientes en Estados Unidos, de acuerdo con un reportaje de The Guardian.

Los números son contundentes. El 62% de las armas incautadas en México en 2024 y rastreadas a una compra estadounidense realizada menos de un año antes —un indicador clave de que fueron adquiridas para ser traficadas— provino de Arizona, según la información más reciente disponible. Este dato coincide con el estallido del conflicto dentro del cártel tras la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024, luego de que un avión privado aterrizara en Estados Unidos junto a uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Zambada acusó al hijo de Guzmán de traición. Desde entonces, una facción liderada por el hijo de El Mayo libra una batalla abierta contra los dos hijos del Chapo que permanecen libres en México. “Esta es la madre de todas las batallas”, declaró en diciembre de 2024 Miguel Calderón, coordinador del consejo estatal de seguridad pública de Sinaloa, citado por The Guardian.

Arizona, el nuevo epicentro del tráfico de armas

El patrón geográfico es revelador. Las armas trazadas con menor tiempo entre compra y crimen se concentran en el condado donde se ubica Phoenix, aunque también provienen de Tucson y Texas, según John Lindsay-Poland, coordinador del proyecto Stop US Arms to Mexico, consultado por The Guardian. Este desplazamiento es significativo: durante años, Texas dominó como fuente principal, pero Arizona tomó su lugar.

La dinámica es relativamente sencilla. Al ser un estado con leyes permisivas en materia de armas, Arizona es terreno fértil para los llamados “straw purchasers”: ciudadanos estadounidenses reclutados por asociados de los cárteles para comprar armas en tiendas a cambio de una comisión, que luego son traficadas hacia México. Según la fiscal general de Arizona, Kris Mayes, el sobreprecio de armas traficadas —especialmente rifles como el AR-15 y el AK-47— se ha disparado en México, lo que eleva las comisiones para los compradores en Arizona e impulsa aún más la demanda.

Mayes anunció recientemente la acusación formal contra una red de 20 personas que compraron más de 330 armas, muchas de las cuales terminaron en México, aunque reconoció ante The Guardian que “esto es solo la punta del iceberg”.

Frontera doble: armas y fentanilo

El corredor entre Arizona y el estado mexicano de Sonora —que registra el segundo mayor número de decomisos de armas en México en 2025, solo detrás de Sinaloa— concentra también el mayor flujo de fentanilo hacia Estados Unidos. Para Mayes, se trata de un problema gemelo: “Arizona es el embudo del fentanilo para el resto del país, y también es por donde las armas se canalizan hacia México”, declaró al medio británico.

Por su parte, el gobierno mexicano mantiene una demanda activa contra cinco armerías de Arizona acusadas de facilitar el tráfico, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha pedido a Donald Trump intervenir para frenar el flujo de armas ilegales. Hasta ahora, la frontera sigue abierta para el negocio más sangriento de la región.

Infobae

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