Álvaro Aragón Ayala.
Algo se está moviendo bajo la superficie económica del norte de Sinaloa. Y no, no es un asunto de crecimiento urbano ni de la dinámica natural de los mercados. Hay señales más profundas: casas que se compran al contado, terrenos que cambian de manos en cuestión de días, restaurantes y plazas comerciales retacadas y la apertura de negocios en las zonas menos imaginables.
Y, sobre todo, un detalle que llama la atención: muchos de los nuevos compradores o inversionistas no son mochitenses. Provienen de Culiacán y de Mazatlán. Llegan con familias completas, con camionetas de lujo, con capital suficiente para pagar propiedades sin créditos bancarios ni intermediarios financieros. Llegan, compran, invierten y se instalan.
Así, Los Mochis es ya, para ciertos capitales desplazados, lo que otras ciudades fueron en distintos momentos de la historia regional: un refugio económico. La explicación inmediata parece simple. Culiacán atraviesa una crisis comercial derivada de la violencia y la contracción económica. en Mazatlán, la propia CANACO ha documentado el cierre de más de 900 empresas entre 2024 y 2026.
El capital, pues, se está moviendo. Reubicándose. Y en ese desplazamiento, Los Mochis aparece como una plaza atractiva: una ciudad con menor presión criminal visible, con un mercado inmobiliario que hasta hace poco era accesible, con un valle agrícola poderoso y con expectativas logísticas ligadas al puerto de Topolobampo.
LO QUE POCOS QUIEREN MENCIONAR
Durante décadas, el centro y sur de Sinaloa convivieron con una economía paralela que irrigó sectores completos: bienes raíces, construcción, transporte, restaurantes, agricultura, comercio, financiamiento informal. La llamada narcoeconomía no sólo produjo violencia; también generó consumo, inversión, circulación de dinero y una clase de nuevos ricos que mezcló sus capitales con la economía formal.
Karl Marx en su texto “Elogio al Crimen” precisó que el delito también produce estructuras económicas alrededor suyo. Instituciones, empleos, servicios. No hizo una defensa del crimen, sino una constatación del funcionamiento del sistema. Sinaloa ha vivido ese fenómeno durante medio siglo. Por eso las preguntas que hoy comienzan a surgir en Los Mochis no son simples chismes de café.
¿Quiénes son realmente muchos de los nuevos inversionistas que están comprando casas y negocios en la ciudad? ¿De dónde provienen los capitales que circulan con tanta facilidad? ¿Son empresarios tradicionales desplazados por la crisis de Culiacán y Mazatlán? ¿O se trata, en algunos casos, de capitales que buscan nuevas plazas donde asentarse mientras cambia el mapa del poder criminal en el estado?
LOS “FENÓMENOS” DE LA BONANZA
Los tradicionales moradores de la ciudad perciben en las calles el cambio en el parque vehícular. En los últimos meses se ha multiplicado en Los Mochis la presencia de camionetas y automóviles de alta gama. Vehículos que circulan a velocidades que no eran habituales en una ciudad históricamente tranquila. Avenidas que siempre fueron fluidas comienzan a presentar cuellos de botella. Y el número de accidentes viales ha aumentado.
Otro síntoma es el mercado inmobiliario. Propiedades que desde hace tres años costaban dos o tres millones de pesos ahora se venden en cinco o seis. Terrenos que permanecían años sin comprador hoy se adquieren en semanas. Los taxistas movilizan a los emigrantes en busca de propiedades que adquirir Después los nuevos residentes se movilizan por sí solos en automóviles o camionetas de alta gama.
El conjunto de señales dibuja la tendencia de que Los Mochis está dejando de ser solamente una ciudad agrícola para convertirse en un polo receptor de capital migrante dentro del propio estado. Y el problema no es que llegue inversión. Toda ciudad necesita capital para crecer. La preocupación es de otro nivel.
Es hasta natural que cuando una ciudad comienza a llenarse repentinamente de dinero rápido, negocios nuevos, vehículos de lujo y compras inmobiliarias al contado, que tarde o temprano brote la sospecha. Los Mochis, pues, vive hoy un momento de repentina prosperidad y el inicio de una transformación que levanta suspicacias.
Sí, exacto. Algo muy profundo está sucediendo en las catacumbas que está provocando cambios acelerados….