La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) protagonizó un «milagro» logístico en Tenejapa, Chiapas, al trasladar a sus ministros en una flotilla de camionetas de lujo GMC y Chevrolet que la propia institución había dictaminado como obsoletas. Mientras el discurso oficial en los Altos de Chiapas apelaba a una «justicia de carne y hueso» y cercanía indígena, el uso de estos vehículos —que según investigaciones de EMEEQUIS fueron la excusa para intentar una compra millonaria de unidades blindadas— desnudó una profunda contradicción institucional
La reciente “sesión histórica” de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en Tenejapa, Chiapas, pretendía proyectar una imagen de humildad y cercanía con los pueblos originarios. Sin embargo, el evento terminó evidenciando una profunda contradicción logística: el uso de una flotilla de camionetas de lujo que la propia institución había dictaminado como “inservibles” para justificar gastos millonarios.
De acuerdo con una investigación publicada por el portal EMEEQUIS titulada“Suprema Corte justifica compra de 9 camionetotas por seguridad”, el máximo tribunal ha intentado validar renovaciones de flota bajo el argumento de que las unidades actuales ya no garantizan la integridad de los ministros.
EL CONTRASTE DE LUJO EN LA ZONA MÁS POBRE DEL PAÍS
Mientras los ministros vestían jorongos y recibían bastones de mando en un acto de justicia “de carne y hueso”, a las afueras de la Iglesia de San Ildefonso el panorama contaba otra historia. Un convoy de camionetas GMC y Chevrolet escoltaba al Pleno, contrastando drásticamente con la marginación económica de los Altos de Chiapas.
Lo relevante no es solo el despliegue de poder, sino la procedencia de los vehículos. Según la información de EMEEQUIS, estas unidades son las mismas que la SCJN declaró oficialmente como fuera de su “vida útil”. Este argumento de obsolescencia y falta de seguridad fue el que utilizó la Corte para intentar justificar la compra de una nueva flotilla de unidades blindadas con un costo que podría alcanzar los 7 millones de pesos por vehículo.
VEHÍCULOS “SIN SEGURIDAD” RECORREN MIL KILÓMETROS
La incongruencia presupuestal quedó al descubierto en el territorio. Si las camionetas ya no cumplían con los estándares de seguridad y operación —como afirmó la Corte en sus justificaciones técnicas para renovarlas—, resulta inexplicable cómo pudieron completar un trayecto de casi mil kilómetros hacia una de las regiones con mayores índices de pobreza del país.
El discurso de austeridad se desmoronó frente a la comunidad tzeltal: los vehículos supuestamente peligrosos para circular resultaron estar en perfectas condiciones para el traslado oficial, sirviendo como un muro de metal frente a los ciudadanos que observaban un evento que parecía más una pasarela que un acto judicial.
DISCURSO DE POBREZA DESDE EL ASIENTO DE CUERO
El evento en Chiapas ocurre en un contexto de alta tensión para el Máximo Tribunal. Tras la indignación ciudadana por la compra de nueve camionetas Jeep Grand Cherokee (con un valor unitario de 1.7 millones de pesos), la SCJN emitió un comunicado informando la cancelación de dicha adquisición debido a la presión mediática.
EMEEQUIS