La dinámica de la Universidad Autónoma de Sinaloa no se detiene; avanza dentro de los estándares del Plan Mexico
Álvaro Aragón Ayala,
En el marco de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el estado se presenta con cifras claras y sectores activos que sostienen su economía y su vocación productiva. Lejos de cualquier narrativa catastrofista, Sinaloa demuestra que su fortaleza está en el trabajo diario de su gente.
La economía sinaloense mantiene como motor principal al sector primario, con agricultura, pesca y ganadería aportando alrededor del 10-11 por ciento del PIB estatal, pero con un peso estratégico mucho mayor en exportaciones y generación de empleo. El maíz, el tomate, las hortalizas y la agroindustria colocan al estado como referente nacional e internacional.
El comercio, que representa aproximadamente el 22 por ciento de la actividad económica, y los servicios inmobiliarios y de alquiler, con cerca del 13-14 por ciento, reflejan un dinamismo urbano y empresarial que no se detiene. La construcción y la manufactura alimentaria complementan una estructura productiva sólida.
Los productos agrícolas y la industria alimentaria concentran cerca del 90 por ciento del valor de las exportaciones, principalmente hacia Estados Unidos, consolidando al estado como pieza clave en la balanza comercial agroalimentaria del país.
Sinaloa es, pues, tierra de hombres y mujeres productivos que luchan todos los días por la transformación del estado y del país. Aquí no hay inmovilismo. Hay trabajo en el campo, en los puertos, en las empresas, en las aulas.
Todas las universidades están de pie. La comunidad académica y científica acompaña el momento nacional. En particular, la Universidad Autónoma de Sinaloa ha iniciado una etapa de transformación profunda, una Reingeniería Integral orientada a cumplir con las expectativas del Plan México impulsado por la presidenta en materia de educación superior.
Sí, si existe una corriente de opinión que intenta dibujar un Sinaloa sumido en la crisis permanente. Sin embargo, esos discursos provienen de actores políticos que en los recientes procesos electorales perdieron la elección estatal, la presidencial, las senadurías, alcaldías y diputaciones federales.
Hoy buscan desacreditar el proyecto de la Cuarta Transformación con la mirada puesta en el proceso electoral de 2027, apostando a la confusión y al desgaste, intentando “cosechar a río revuelto”, pero los números, la actividad económica y la movilización productiva cuentan otra historia: la de un estado que sigue avanzando.
Sinaloa recibe a la presidenta Claudia Sheinbaum con respeto institucional, con respaldo social y con resultados en la mano. La recibe trabajando, produciendo. La recibe con universidades activas, sectores económicos en marcha y una sociedad decidida a seguir construyendo el futuro.
Porque aquí, en esta tierra fértil y estratégica, la transformación es trabajo cotidiano.