La reconfiguración de Manuel Clouthier dentro del “campo de la política”

Alvaro Aragón Ayala.

El supuesto “retiro” del sinaloense Manuel Clouthier Carrillo de la política, propagandizado luego de su derrota electoral en la disputa en el 2018 por un espacio en el Senado de la República, no debe leerse como una renuncia, sino más bien como una transformación estratégica de su forma de intervenir en el espacio público. Lejos de abandonar el “campo político”, Clouthier trasladó su actividad del ámbito de las candidaturas al de la influencia mediática, desde donde continúa disputando razonamientos, cuestionando al poder y moldeando narrativas. No hubo salida del juego, sino un cambio de posición dentro de la propia política.


Manuel Clouthier, periodista, analista, inversionista inmobiliario, copropietario del periódico Noroeste, publicitó que se iba de la política -nunca precisó que sería eternamente- tras su caída electoral, la cual tomó como un mensaje claro del electorado que él decidió acatar. Interpretó que su propuesta no tuvo eco frente a la «ola» de Morena en ese momento. Oficialmente ha aparecido en las boletas electorales en 3 ocasiones: en el 2009 como candidato del PAN a Diputado Federal por el Distrito 05 de Sinaloa; en el 2015 como candidato independiente a Diputado Federal por el Distrito 05 de Sinaloa y en el 2018 como candidato al Senador de la República por Sinaloa (como Independiente). De sus tres candidaturas ha ganado tres.


Pese a su “retiro”, desde 2019 a la fecha, Clouthier mantiene una producción regular de artículos de opinión en medios nacionales y regionales y una presencia activa en redes sociales, particularmente en X, donde comenta, cuestiona y confronta decisiones del gobierno federal. En sus columnas, el eje recurrente ha sido la crítica al modelo político de la Cuarta Transformación, al que ha caracterizado como centralista, ineficiente, opaco y con tendencias autoritarias. En distintos textos ha señalado fallas en materia económica, seguridad, institucionalidad democrática y política social, atribuyéndolas no solo a errores administrativos, sino a una concepción de poder que, a su juicio, debilita los contrapesos y margina a la sociedad civil.


De manera paralela, en sus publicaciones en X y otras plataformas, Clouthier ha reiterado estas posturas con mayor contundencia discursiva. En el periodo posterior al inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, se pueden identificar al menos varias decenas de críticas, entre artículos, publicaciones y comentarios, en las que cuestiona directamente su liderazgo, su estrategia de gobierno y su continuidad con el proyecto político de Andrés Manuel López Obrador. En estas “intervenciones”, el eje principal ha sido señalar una supuesta falta de autonomía, deficiencias en el manejo de la seguridad, debilidad institucional y una persistencia de prácticas que, en su opinión, afectan la calidad democrática. Estas críticas no son esporádicas ni marginales; forman parte de una línea discursiva constante, sostenida y coherente a lo largo del tiempo.


Además, su presencia no se limita al espacio digital o editorial. Clouthier ha participado en foros, entrevistas, mesas de análisis, encuentros ciudadanos y movilizaciones vinculadas a causas políticas y sociales, donde fija postura, articula argumentos y se posiciona frente al poder. Su voz es recurrentemente buscada por medios para interpretar coyunturas electorales, conflictos institucionales y decisiones presidenciales, lo que confirma que sigue siendo considerado un actor político relevante. No se trata, por tanto, de un ciudadano retirado que opina ocasionalmente, sino de un referente estable dentro del debate público.


En este contexto, la noción de “retiro de la política electoral” aparece como una fórmula retórica no como una renuncia real a la actividad política. En la práctica, Clouthier transitó de la arena de las candidaturas al terreno de la influencia mediática, un espacio que hoy tiene un impacto decisivo en la formación de consensos, en la polarización social y en la legitimación o cuestionamiento de los gobiernos. Desde ahí, ha ejercido una forma de militancia discursiva, construyendo narrativas opositoras y reforzando marcos interpretativos críticos frente a la 4T y a la Presidencia.


Esta trayectoria lo inscribe plenamente en la figura del homo politicus: el individuo cuya vida pública está estructuralmente vinculada a la política, no solo como ocupación temporal, sino como vocación permanente. Su actividad demuestra continuidad, coherencia ideológica y voluntad de incidencia. No hay, en su caso, una ruptura clara con el “campo político”, sino una reconfiguración de su papel dentro de él. La política, entendida como lucha por la orientación del poder y por la interpretación de la realidad pública, sigue siendo su principal ámbito de acción.


Un retiro auténtico, en términos verificables, implicaría condiciones muy distintas. Supondría abandonar de manera sostenida la escritura política, reducir de forma significativa su presencia en redes en asuntos gubernamentales, abstenerse de intervenir en coyunturas electorales, renunciar a la confrontación sistemática con las autoridades y mantener un perfil público centrado en actividades privadas, profesionales o sociales desvinculadas del debate partidista. Nada de esto ha ocurrido de manera consistente en su caso.


La evidencia muestra continuidad, visibilidad y protagonismo. Sus artículos siguen circulando, sus opiniones siguen siendo replicadas, sus posturas siguen influyendo y sus críticas siguen marcando posiciones. Más que un ex político, Manuel Clouthier Carrillo permanece como un actor vigente dentro del sistema político mexicano, activo desde el ámbito de la opinión pública y comprometido con una narrativa específica frente al poder. Su “retiro”, lejos de ser una salida del escenario, ha sido una mudanza de espacio sin abandono del juego. La política, en su caso, no es un episodio concluido, sino una práctica permanente que continúa definiendo su presencia en la vida pública nacional.

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