Julio Berdegué, el posible “gallo” presidencial para Sinaloa

Álvaro Aragón/Ciudad de México.

En el tablero político rumbo a los próximos procesos electorales estatales, el nombre de Julio Berdegué Sacristán, actual secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, comienza a mencionarse con fuerza como una posible carta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para la gubernatura de Sinaloa.


Aunque hasta ahora no existe una definición formal, distintos movimientos políticos, discursos y decisiones dentro del gabinete federal alimentan la hipótesis de que Berdegué podría convertirse en el candidato de la presidenta en una de las entidades más complejas del país.


Desde su llegada a la Secretaría de Agricultura, Berdegué ha construido un perfil distinto al del político tradicional. Su narrativa se centra en la soberanía alimentaria, la justicia social y la dignificación del trabajo rural.


En foros académicos, reuniones con productores y conferencias públicas, ha reiterado que el desarrollo del campo no puede sostenerse sobre la desigualdad, el trabajo precario ni la exclusión de mujeres y jornaleros.


Su discurso en la Universidad Autónoma Chapingo en 2025, así como su postura durante las protestas de productores de maíz, lo posicionaron como un funcionario dispuesto a equilibrar intereses económicos con responsabilidad social, una cualidad valorada en un estado con fuerte peso agropecuario como Sinaloa.


LA CERCANÍA CON LA PRESIDENTA


La relación entre Berdegué y la presidenta Sheinbaum se remonta a la etapa de campaña, cuando él coordinó el eje de desarrollo rural en los llamados Diálogos por la Transformación. Desde entonces, su presencia en eventos clave, giras presidenciales y conferencias matutinas ha sido constante.


No se trata entonces de un secretario más, sino de uno de los funcionarios con mayor margen de confianza política dentro del gabinete. Su papel como representante del gobierno federal en negociaciones con Estados Unidos y en temas estratégicos del T-MEC también lo ha colocado como una figura de alto nivel en la estructura presidencial.


Sin embargo, el eventual aterrizaje de Berdegué en Sinaloa no sería sencillo. El estado enfrenta un contexto persistente de inseguridad, molestia en sectores agrícolas y pesqueros, reclamos por apoyos insuficientes, tensiones entre productores, exportadores y gobierno y desconfianza hacia la clase política.
En este escenario, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y la Presidencia necesitarían un perfil con credibilidad técnica, capacidad de diálogo y respaldo institucional, características que hoy encarna el titular de SADER.


¿CÓMO PODRÍA IMPULSARLO CLAUDIA SHEINBAUM?


De concretarse el proyecto por la gubernatura, el respaldo presidencial sería determinante. Analistas políticos consideran que Sheinbaum podría apoyar a Berdegué en varios frentes.


Con un posicionamiento nacional que incremente su presencia en medios y con giras y programas federales vinculados a Sinaloa, asociando su imagen con resultados concretos.


Con el desarrollo de un plan emergente con inversión estratégica, canalizando recursos extraordinarios a la tecnificación de sistemas de riego, a la reconversión productiva, además de desplegar apoyo a pescadores y la seguridad alimentaria.


Las apariciones conjuntas con la presidenta en Sinaloa mandando mensajes públicos de respaldo y encargos especiales serían señales inequívocas.


Y, a la vez, con un blindaje institucional que refleje un respaldo firme frente a presiones de agroempresarios, liderazgos locales y conflictos sectoriales, lo que fortalecería su autoridad.

LAS SEÑALES PREVIAS AL “DESTAPE”


Si Julio Berdegué es el elegido, antes de cualquier anuncio formal, podrían aparecer indicios claros con una mayor frecuencia de visitas a Sinaloa, informando sobre programas federales especiales para el estado, participando en la solución de conflictos locales.


De llegar a la contienda, Berdegué no sería un candidato tradicional. No proviene de estructuras partidistas locales ni de grupos de poder regionales. Su fortaleza radicaría en su imagen técnica, el respaldo presidencial, su discurso social, su relación con productores y su proyección internacional.
La eventual postulación de Julio Berdegué respondería a una lógica clara: colocar en Sinaloa a un perfil con legitimidad técnica, respaldo federal y narrativa social, capaz de enfrentar un contexto marcado por la inseguridad y el desgaste político.


Para Claudia Sheinbaum, significaría apostar por un proyecto de continuidad con rostro ciudadano y credibilidad académica, más que por una figura tradicional del sistema.


Si los movimientos actuales se mantienen, el secretario de Agricultura podría convertirse, en los próximos meses, en uno de los nombres centrales de la sucesión sinaloense.

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