Alvaro Aragón/ EL FUERTE.
A menos de dos años de las elecciones locales y federales de 2027, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se prepara para competir en alianza con MORENA y el Partido del Trabajo, con la mira puesta en recuperar terreno en El Fuerte, donde, pese a su crecimiento organizativo, no ha logrado traducir su trabajo en victorias electorales.
En este contexto, el nombre de Vicente Pico Orduño vuelve a aparecer en el escenario político y a colocarse en el centro de la discusión pública y periodística. Dos veces candidato a la alcaldía, con arraigo social, liderazgo gremial y una cercanía real con la gente, Pico mantiene un capital político que pocos pueden presumir en la región fortense.
Sin embargo, aunque Vicente Pico cuenta con respaldo popular, uno de sus principales pendientes ha sido la construcción de una estructura política sólida y propia, capaz de operar eficazmente en cada sección electoral y de articularse plenamente con el PVEM.
En campañas anteriores, el carisma y la presencia territorial no fueron suficientes para compensar la ausencia de una maquinaria electoral profesional, disciplinada y con metas claras. La política moderna ya no se gana solo en la calle: se gana con organización, datos y estrategia.
Hoy, pues, el Verde en El Fuerte vive una etapa distinta. Bajo la conducción de Yelitza C Fierro, presidenta del comité municipal, el partido ha fortalecido su trabajo territorial, el padrón de afiliados y el análisis electoral. Su experiencia en campo, su conocimiento de la aritmética electoral y su constancia recorriendo comunidades han permitido sentar bases que antes no existían.
La fórmula entre la experiencia de Vicente y el empuje organizativo de Yelitza podría ser clave, siempre y cuando se mantenga una relación de respeto y coordinación. Otro activo importante es la red de liderazgos en sindicaturas y comunidades, donde destacan figuras como Benito Quintero Vega, Daniel «El Musa» Valdez, Fabian Cázarez González y Ceferino Valdez.
Quizá la mayor debilidad histórica de Vicente Pico ha sido la ausencia de un equipo profesional de comunicación y estrategia. En campañas anteriores le faltó: un equipo de prensa de primer nivel, una narrativa clara sobre cómo combatir la marginación y la pobreza, dar respuesta inmediata a ataques y crisis y el control de agenda mediática.
En una elección moderna, la contienda se libra en el terreno de las emociones, la imagen y la narrativa. Sin centros de inteligencia electoral, sin monitoreo digital ni análisis en tiempo real, cualquier campaña queda en desventaja. Hoy, más que “cuartos de guerra” tradicionales, se requieren espacios de análisis con minería de datos, simulación de escenarios y lectura constante del ánimo social.
LA DISPUTA INTERNA, PRIMER OBSTÁCULO A SUPERAR
Antes de pensar en la elección constitucional, la alianza deberá resolver su proceso interno. Entre los perfiles que se mencionan se encuentran: Nubia Ramos Carvajal, Favian Cota. Gloria Gonzáles. Maribel Vega, Omar Castro y Sandra Ham Mendivil. El reto será lograr una candidatura de consenso que no fracture al bloque.
De todos, la mejor opción sigue siendo Vicente Pico ¿Por qué? A pesar de sus errores, conserva ventajas que lo colocan por encima del resto: conoce ampliamente el municipio, tiene credibilidad social, trayectoria constante, cercanía con los sectores populares y capital político acumulado. Mientras otros perfiles aún luchan por posicionarse, Vicente ya parte de una base sólida.
Exacto: la elección de 2027 representa, probablemente, la última gran oportunidad de Vicente Pico. Pero para ganar deberá asumir con realismo sus pendientes: construir estructura propia, profesionalizar su comunicación, rodearse de estrategas, modernizar su campaña, confiar en el equipo territorial y unificar al bloque interno.
Si logra transformar las debilidades en retos superados, su candidatura puede convertirse en una opción verdaderamente competitiva toda vez que no necesita reinventarse como persona, sino como candidato. El liderazgo social ya lo tiene. El respaldo ciudadano existe. Lo que falta es método, estrategia y visión moderna.
Si el PVEM vuelve a confiar en él y si, esta vez, se rodea del equipo adecuado, El Fuerte podría estar frente a una alternancia histórica en 2027. El tiempo corre. La decisión está en sus manos.